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La intensión de este trabajo es observar y comparar a la Guadalajara de "Ayer y Hoy" y mostrar como la ciudad se ha transformado. Cómo de ser una ciudad provinciana se ha convertido en una urbe en el que desaparecieron barrios y edificios de gran belleza. Es únicamente una muestra de lo que no nos tocó vivir, y para que los jóvenes de hoy conozcan, cuando menos en fotografía, algunas escenas de lo que nostalgicamente algunos recordamos de la tranquilidad de sus barrios de mediados del siglo XX.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

EX CONVENTO DE SAN FRANCISCO DE ASIS



Sobre la Avenida 16 de septiembre en el Centro Histórico se encuentra un templo que data de 1580: el Templo de San Francisco de Asís. Esta iglesia sustituyó al convento franciscano fundado por fray Antonio de Segovia en Analco previamente. 

El convento original era de adobe, muy sencillo. En lo que son los jardines actuales se encontraba el atrio de la iglesia. 

A lo largo de los años sufrió varias reconstrucciones y modificaciones. Para el siglo XVIII este conjunto incluía seis capillas, el convento, unas huertas, un cementerio, pero a mediados del siglo XIX se comenzó a dividir. En el siglo XX sufrió un terrible incendio y a mediados de ese siglo se reconstruyó como lo conocemos actualmente.

Su fachada de estilo barroco cuenta con tres cuerpos con columnas y a cada lado con estatuas de San Buena Ventura y San Antonio, y más arriba las de Santo Domingo y San Francisco.


PORTAL ALDAMA (MORELOS Y 16 DE SEPTIEMBRE)


sábado, 20 de septiembre de 2014

JARDIN DE LA SOLEDAD 1940


CERVECERIA LA PERLA


Hacia finales del siglo XIX nació en Guadalajara la industria cervecera. Según refieren las crónicas, la primera fábrica se fundó en el año de 1880 por un ciudadano extranjero de nombre Francisco Boudeoup, y estuvo establecida por la calle de la Merced (ahora Hidalgo), entre la de Moro y Mezquitán, es decir muy cerca de donde se levantaron algunos años más tarde los edificios de la cervecería "La Estrella".

No se pudo averiguar si la citada cervecería fue trasladada posteriormente al lugar que ahora ocupa la Cervecería del Oeste, o si allí se estableció una nueva fábrica, pero es el caso que en el transcurso de los años de 1887 a 1895, el señor don Juan Ohmer, súbdito alemán, instaló en ese lugar una fábrica de cerveza que denominó Cervecería de León.
Pocos años estuvo el señor Ohmer en posesión de esa Cervecería, pues por el año de 1908, habiendo llegado de Monterrey el señor don José M. Schnaider, experto cervecero, que había sido socio de la Cervecería Cuauhtémoc, adquirió la fábrica, rebautizándola, con el nombre que llegó a ser muy popular entre los jaliscienses, Cervecería "La Perla".
Emparentado el señor Schnaider con algunas familias distinguidas de Guadalajara, pronto se hizo de un magnífico ambiente para sus productos, los que distribuían, primero, dentro de la ciudad solamente, pero más tarde los hacía llegar también a otras poblaciones del Estado.

El señor Schnaider, para hacer propaganda a sus cervezas, hizo formar unos amplísimos jardines a lo largo de todo el frente poniente de la Cervecería, en el tramo de la calle de Cabañas comprendido entre las que se llaman Pablo Gutiérrez y Esteban Alatorre, y era de verse cómo a esos jardines, que fueron acondicionados con numerosas y cómodas mesitas, afluía la gente de todas las clases sociales a refrescarse saboreando las exquisitas cervezas de "La Perla". Las marcas que elaboraban el señor Schnaider eran "Tívoli", "Pilsner", "Lager" y
"Bock de Mayo". Posteriormente, allá por la época del primer centenario de nuestra independencia, año de 1910, lanzó al mercado otra nueva marca que la llamó precisamente cerveza "Centenario".
Muerto don José, siguió administrando el negocio su hermano don Guillermo, quien conservó la fábrica hasta 1933 o 1934 en la que vendió al señor don Alberto V. Aldrete. Dueño ya este señor de la cervecería, le cambió el nombre por el de "Cervecería Occidental" y después de haber realizado las existencias que había recibido de don Guillermo Schnaider, empezó a elaborar sus propias marcas que eran: "OK", "Tapatía" y "Soñadora". Desgraciadamente para don Alberto, el negocio, por diversas causas, no prosperó, sino que vino paulatinamente a menos, viéndose obligado a venderlo a su vez a las personas que fueron dueñas de la Cervecería del Oeste.

Como todos los negocios incipientes, la industria cervecera en Guadalajara se desarrolló muy lentamente durante los primeros años de su vida y no fue sino hasta 1937, en que se inició su franco desarrollo, debido por una parte, a que la Oeste desde luego se preocupó por modernizar los equipos de fábrica, y por otra, a que el gobierno federal dictó diversas leyes protectoras de la industria, y a que también el consumo de la bebida vino intensificándose día a día en forma extraordinaria con notorio beneficio para la economía nacional, por los importantes ingresos que por concepto de impuestos la industria aporta tanto al gobierno federal como al del Estado.

Juan Gil Flores
Cronista de Guadalajara


AVENIDA HIDALGO Y CALLE PEDRO LOZA


PLAZA DE LA UNIVERSIDAD