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La intensión de este trabajo es observar y comparar a la Guadalajara de "Ayer y Hoy" y mostrar como la ciudad se ha transformado. Cómo de ser una ciudad provinciana se ha convertido en una urbe en el que desaparecieron barrios y edificios de gran belleza. Es únicamente una muestra de lo que no nos tocó vivir, y para que los jóvenes de hoy conozcan, cuando menos en fotografía, algunas escenas de lo que nostalgicamente algunos recordamos de la tranquilidad de sus barrios de mediados del siglo XX.

jueves, 17 de noviembre de 2011

AVENIDA HIDALGO Y AL FONDO EL COLEGIO DEL ESPIRITU SANTO


El arco de "Porfirio Díaz" se estrenó en 1888 con la llegada del ferrocarril a Guadalajara. Se localizaba en el cruce de la Avenida Hidalgo y la calle General Coronado, marcando a fines del siglo XIX el punto de entrada y salida de la ciudad de Guadalajara.

En el inicio de la década de los años cuarenta y a propuesta del Sr. Juan Collignon y con apoyo del Club Rotario, el arco fué remozado y trasladado al lugar que hoy ocupan los actuales "Arcos de Guadalajara" en el que se estimaba que terminaba la ciudad, por supuesto ya no se llamó "Arco de la Revolución o de Porfirio Díaz". Pero tan pronto fué instalado, se advirtió la poca representatividad del mismo como puerta de entrada a la segunda más grande ciudad de la república mexicana. Era demasiado pequeño y muy "endeble" menciona  el historiador tapatío Ramiro Villaseñor Villaseñor. El famoso arco estuvo relativamente poco tiempo antes de ser removido, instalándose en el poblado de Palo Alto, sobre la rivera sur del lago de Chapala, lugar que -transitando la carretera Guadalajara-Morelia- señala los límites de Jalisco y Michoacán.

Texto de: Jorge Verea Palomar "De Tiempos y Vientos"  "El Informador"

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